Los moqueos, los mocos y la congestión nasal son el “pan de cada día” en guarderías y colegios: resfriados encadenados, noches con tos, nariz tapada y respiración por la boca. En esta guía explicamos qué es la haloterapia (salas de sal o cuevas de sal), qué puede aportar como apoyo y qué dice la evidencia actual, siempre con un enfoque sensato: lo principal sigue siendo el manejo recomendado por pediatría y, cuando procede, la fisioterapia respiratoria pediátrica.
La haloterapia consiste en respirar aire con micropartículas de sal (normalmente cloruro sódico) en una sala acondicionada que simula el microclima de una mina de sal. Suele ofrecerse en sesiones de 40–60 minutos y, en España, es habitual verla anunciada como “apoyo” para catarros, rinitis, alergias o tos.
Ahora bien, en el ámbito sanitario, la haloterapia no se considera un tratamiento médico estándar para prevenir resfriados o “cortar” infecciones. La web de divulgación pediátrica Familia y Salud (artículo firmado por pediatría) señala que no existe evidencia científica sólida que respalde los beneficios terapéuticos de las cuevas de sal, y advierte de no sustituir tratamientos médicos convencionales y de evitar exposiciones prolongadas.
Entonces… ¿sirve o no sirve?
- Para “evitar” resfriados (prevención): no hay pruebas sólidas que permitan prometerlo.
- Para mejorar el confort respiratorio (sensación de “respirar mejor”): algunas familias refieren alivio subjetivo tras sesiones puntuales, pero esto no equivale a eficacia demostrada.
- En patologías específicas (p. ej., asma leve): existe investigación piloto en población infantil que sugiere posibles beneficios en ciertos parámetros, aunque los propios autores reclaman ensayos más grandes y seguimiento a largo plazo.
El punto clave: si decides probar haloterapia, conviene entenderla como complemento (bien elegido y con prudencia), no como sustituto de la atención pediátrica ni de la fisioterapia respiratoria cuando está indicada.
Por qué los niños “siempre tienen mocos”
Antes de hablar de soluciones, hay que poner contexto:
- En los primeros años, el sistema inmunitario está “aprendiendo”. Es normal que haya resfriados repetidos.
- La exposición a virus se dispara en guardería/colegio.
- La anatomía infantil favorece la congestión: fosas nasales más estrechas, adenoides en crecimiento y dificultad para sonarse.
Por eso, el objetivo realista no suele ser “cero mocos”, sino:
- Menos congestión y mejor descanso.
- Menos episodios que se compliquen (otitis, sinusitis, tos persistente).
- Mejor manejo en casa con medidas seguras y eficaces.
¿Cómo “podría” ayudar la haloterapia con mocos y congestión?
Los defensores de la haloterapia sostienen que el aire salino ayudaría a:
- Hidratar mucosas y favorecer una mucosidad más fluida.
- Promover sensación de descongestión en vías respiratorias.
- Facilitar cierta higiene respiratoria por el microambiente.
Pero ojo: estas hipótesis no equivalen a evidencia clínica robusta en catarros comunes. En divulgación pediátrica y neumología se insiste en que, a día de hoy, la haloterapia no puede recomendarse como tratamiento probado para cuadros respiratorios infantiles por falta de estudios concluyentes.
Traducción práctica: puede que algunas familias noten que el niño sale con “mocos más sueltos” o con el pecho más despejado, pero no es correcto prometer que previene infecciones o que “cura” catarros.
Lo que sí funciona: fisioterapia respiratoria pediátrica y medidas de base
Si lo que te preocupa son los mocos recurrentes, la combinación más sensata en muchos casos es:
1) Higiene nasal (la base en bebés y niños pequeños)
- Lavados nasales con suero fisiológico.
- Aspiración suave si el bebé no puede respirar bien para comer/dormir.
- Hidratación y ambiente confortable.
En bronquiolitis y catarros, el manejo recomendado suele centrarse en cuidados en casa, observación y lavados nasales.
2) Fisioterapia respiratoria pediátrica (cuando está indicado)
La fisioterapia respiratoria (realizada por profesionales formados) puede aportar:
- Educación para familias: cómo hacer lavados, posiciones, señales de alarma.
- Técnicas de ayuda a la movilización de secreciones y ventilación.
- Trabajo del patrón respiratorio, especialmente en niños que respiran por la boca o con tos persistente.
Cuándo suele ser especialmente útil
- Tos que se alarga semanas.
- Mucosidad muy abundante, con pecho cargado.
- Niños con infecciones recurrentes, asma o hiperreactividad bronquial (siempre coordinado con pediatría).
Haloterapia en bebés y niños: guía práctica para hacerlo con cabeza
Si, aun sabiendo lo anterior, quieres probar la haloterapia como apoyo, aquí tienes un checklist útil.
Edad y sentido común
- Bebés muy pequeños: solo con aprobación del pediatra.
- Evita sesiones si el niño está con fiebre, decaimiento, vómitos o dificultad respiratoria.
Precaución especial en asma y sibilancias
Un posible efecto adverso descrito al inhalar soluciones salinas es la constricción de las vías aéreas, lo que podría empeorar el asma en algunos niños.
Si tu hijo tiene asma, broncoespasmo o “pitos”, consulta antes y prioriza el plan médico.
Cómo elegir un centro de Haloterapia (España)
Busca:
- Sala con ventilación, control de aforo y limpieza visible.
- Uso de halogenerador y mantenimiento documentado.
- Protocolos claros con niños (duración, acompañamiento, normas).
- No aceptes promesas tipo “cura bronquiolitis” o “evita virus”: es un red flag.
Duración y frecuencia realista
Para uso “bienestar/confort”:
- Empieza por 1 sesión y evalúa tolerancia.
- Si el niño lo lleva bien, prueba 3–5 sesiones separadas (sin obsesionarse).
- Evita “maratones” o exposiciones prolongadas sin justificación.
Qué esperar tras la sesión
- Algunos niños pueden toser un poco o notar “mocos sueltos”.
- Lo más importante es: mejora del descanso, menos congestión y menos respiración bucal.
Cuándo NO probar haloterapia y acudir a pediatría
Consulta de forma prioritaria si hay:
- Respiración rápida, tiraje, hundimiento de costillas o dificultad para respirar.
- Labios morados, pausas respiratorias.
- Fiebre alta persistente o rechazo de tomas en bebés.
- Somnolencia excesiva o decaimiento marcado.
La haloterapia no debe retrasar una valoración médica cuando hay signos de alarma.
Haloterapia y fisioterapia respiratoria en España
Si buscas apoyo para “mocos recurrentes”, lo habitual es encontrar opciones en grandes ciudades y zonas con alta demanda. En España es común ver centros y clínicas que ofrecen servicios complementarios (como salas de sal) en:
- Sevilla – Centro Saltium
- Jaén y provincia en nuestra sala de Haloterapia en Jaén
- Madrid y área metropolitana Saltium Madrid
- Barcelona, Valencia, Sevilla y otras capitales
Para escoger bien, prioriza siempre profesionales sanitarios, información realista y un plan centrado en lo que sí funciona: cuidados, higiene nasal y fisioterapia respiratoria cuando procede.
Conclusión: recomendación honesta
La haloterapia puede considerarse un complemento de bienestar para algunas familias que buscan apoyar el confort respiratorio del niño, pero no puede prometerse que evite catarros o “elimine” los mocos por falta de evidencia sólida.
La vía más efectiva y segura para manejar los típicos mocos infantiles suele ser:
- Lavados nasales + hidratación + vigilancia
- Y, cuando esté indicado, fisioterapia respiratoria pediátrica.





